Te llaman para una entrevista. El lunes a las diez.
Habla con Alma.
Como con un amigo.
Sin lecciones. Sin botones. Solo conversación real — en inglés, alemán o español — al ritmo de tu voz.
Vive una semana
en Berlín.
Despiertas en una ciudad nueva. Cada día, una historia. Cada decisión, una conversación. Aprendes el idioma viviendo en él.
Marta es tu compañera de piso. Te enseña la ciudad.
Encuentras una cafetería pequeña. Pides un café en alemán.
Aterrizas en Berlín. El taxista pregunta a dónde vas.
Entrevistas. Restaurantes.
Aeropuertos.
Practica las conversaciones que de verdad te dan miedo. Mil veces. Sin vergüenza. Hasta que dejen de darte miedo.
Tu cuaderno
se escribe solo.
Mientras hablas, Alma guarda tus errores, tu vocabulario nuevo y las frases que vale la pena recordar. Lo importante queda. Tú solo conversas.
Ya hablas un idioma.
Solo te falta usarlo.
Empieza tu primera conversación con Alma. Tarda menos de un minuto.